Los pimientos rellenos de bacalao parecen un plato de fiesta, pero se pueden preparar sin complicaciones y con ingredientes fáciles de encontrar en España. La diferencia está en desalar bien el pescado, conseguir un relleno cremoso y no calentar demasiado los pimientos para que mantengan su forma. Aquí explico cantidades, pasos, salsas, variantes y errores habituales.
La mejor versión combina bacalao bien desalado, un relleno cremoso y una salsa suave
- Ración para 4 personas con 12 pimientos del piquillo.
- Bacalao desalado y bien escurrido para evitar un relleno aguado.
- Bechamel espesa para que la mezcla se pueda introducir sin romper los pimientos.
- Horno a 180 ºC durante 10-15 minutos, solo para calentar y gratinar.
- Reposo de 10 minutos antes de servir para que el relleno se asiente.
Qué tipo de pimiento funciona mejor
En la cocina española, la versión más práctica se prepara con pimientos del piquillo en conserva. Tienen un tamaño manejable, una carne fina y un punto ligeramente dulce que equilibra muy bien el sabor intenso del bacalao. Además, ya vienen asados, así que el trabajo se concentra en preparar un buen relleno.
Yo reviso cada unidad antes de rellenarla. Los pimientos deben estar enteros, sin agujeros y con la menor cantidad posible de líquido en su interior. Si están demasiado húmedos, los dejo escurrir sobre papel de cocina durante unos minutos. Este detalle sencillo evita que la salsa quede aguada.
| Tipo de pimiento | Ventaja principal | Qué hay que vigilar |
|---|---|---|
| Piquillo en conserva | Es rápido, uniforme y fácil de rellenar | Puede romperse si se manipula con fuerza |
| Pimiento rojo grande asado | Aporta más carne y permite raciones generosas | Necesita asado y pelado previo |
| Pimiento fresco pequeño | Da un resultado más rústico y aromático | Requiere más tiempo de cocción |
Para una comida cotidiana elegiría el piquillo. Para una presentación más abundante, los pimientos rojos asados quedan vistosos, aunque su piel puede rasgarse con facilidad. No recomiendo usar unidades muy pequeñas si el relleno lleva bechamel, porque cuesta introducirlo y el resultado puede quedar desproporcionado.
Ingredientes y cantidades para cuatro personas
Con estas proporciones salen 12 unidades medianas, suficientes como entrante generoso o como plato principal acompañado de ensalada y pan. El bacalao aporta el sabor y la textura, mientras que la bechamel une la mezcla sin esconder por completo el pescado.
- 12 pimientos del piquillo en conserva.
- 300 g de bacalao desalado y desmigado.
- 1 cebolla pequeña.
- 1 diente de ajo.
- 30 g de aceite de oliva virgen extra.
- 35 g de harina de trigo.
- 400 ml de leche entera o semidesnatada.
- Una pizca de nuez moscada.
- Pimienta negra al gusto.
- Sal, solo después de probar el bacalao.
El pescado puede ser desalado en casa o comprado listo para cocinar. Si utilizo bacalao salado tradicional, lo corto en piezas, lo cubro con agua fría y lo mantengo en el frigorífico entre 24 y 48 horas, cambiando el agua cada 6 u 8 horas. El tiempo depende del grosor y del nivel de sal, por eso pruebo una pequeña lasca antes de incorporarlo a la receta.
Conviene escurrirlo muy bien y secarlo con papel. El error más frecuente no es quedarse corto con la bechamel, sino añadir un bacalao cargado de agua. Si el pescado ya viene desalado, normalmente basta con secarlo y desmenuzarlo retirando piel y espinas.
Cómo preparar el relleno sin que quede pesado
Empiezo pochando la cebolla muy picada con el aceite a fuego suave durante 8-10 minutos. No busco que se dore demasiado, porque un sofrito oscuro puede dominar el plato. Añado el ajo en el último minuto y después incorporo el bacalao.
El pescado necesita poca cocción. Lo rehogo entre 2 y 3 minutos, hasta que se vuelva opaco y se separe fácilmente. Si lo cocino demasiado, pierde jugosidad y acaba con una textura seca, algo que la bechamel no siempre consigue corregir.
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La bechamel debe quedar espesa
Agrego la harina al sofrito y la cocino durante 1 minuto para eliminar su sabor crudo. Después vierto la leche poco a poco, removiendo con varillas. La mezcla estará lista cuando se despegue ligeramente de las paredes de la sartén y tenga una consistencia parecida a una crema espesa.
La proporción de 35 g de harina por 400 ml de leche da un relleno firme pero agradable. Si la bechamel queda líquida, el interior se saldrá al servir. Si queda excesivamente compacta, el bacalao perderá protagonismo y el bocado resultará pastoso.
Termino con pimienta y una cantidad mínima de nuez moscada. Dejo enfriar el relleno al menos 20 minutos antes de rellenar. Al enfriarse gana cuerpo y se maneja mucho mejor.
Montaje, salsa y horneado paso a paso
Relleno cada pimiento con una cucharilla o con una manga pastelera. No lo lleno hasta el borde, porque la crema aumenta ligeramente de volumen con el calor. Dejo aproximadamente medio centímetro libre y cierro la abertura hacia abajo en una fuente untada con aceite.
La salsa puede ser muy sencilla. Para una crema de piquillos, trituro 4 pimientos sobrantes con 150 ml de nata para cocinar, una cucharada de aceite y pimienta. La caliento a fuego bajo durante 5 minutos, sin dejar que hierva con fuerza. También funciona una salsa de tomate casera, aunque su acidez tapa más el sabor del bacalao.
| Salsa | Resultado | Cuándo elegirla |
|---|---|---|
| Crema de piquillos | Suave, dulce y elegante | Cuando se quiere destacar el sabor del pescado |
| Tomate casero | Más intenso y familiar | Para una comida informal |
| Bechamel ligera | Cremosa y delicada | Si el relleno tiene poco lácteo |
Cubro el fondo de la fuente con salsa, coloco los pimientos y añado un poco más por encima. Horneo a 180 ºC durante 10-15 minutos. Si quiero gratinar, incorporo una fina capa de queso y dejo la fuente 2 o 3 minutos bajo el grill, vigilando de cerca.
El horno no debe utilizarse para cocinar de nuevo el bacalao durante mucho tiempo. Su función es calentar el conjunto y fundir la salsa. Cuando los bordes empiezan a burbujear y el centro está caliente, retiro la fuente y la dejo reposar unos minutos.

Errores que pueden arruinar el plato
El primer fallo es no probar el bacalao antes de salar el relleno. Aunque se haya desalado, puede conservar bastante sal. Yo ajusto la sazón al final y, si tengo dudas, añado hierbas, pimienta o un poco de perejil antes que más sal.
- Relleno demasiado líquido. Se debe reducir la bechamel unos minutos más o añadir una pequeña cantidad de harina cocinada en aceite.
- Pimientos rotos. Hay que manipularlos con las manos limpias o con una cuchara pequeña, sin presionar la punta.
- Bacalao seco. Suele deberse a una cocción excesiva antes de mezclarlo con la salsa.
- Sabor plano. Una cebolla bien pochada, pimienta recién molida y una salsa equilibrada marcan más diferencia que añadir muchas especias.
- Plato salado. No conviene corregirlo con más nata sin más. Es mejor aumentar la cantidad de bechamel sin sal o acompañar con arroz blanco.
Otro problema habitual es servirlos recién salidos del horno. El relleno está demasiado blando y la salsa muy líquida. Un reposo de 10 minutos mejora la textura y permite llevarlos a la mesa sin que pierdan la forma.
Variantes para adaptar la receta a casa
La receta admite cambios razonables sin perder su identidad. Para una versión más ligera, sustituyo parte de la leche por caldo de pescado suave y reduzco la harina a 25 g. El resultado es menos untuoso, pero conserva una buena textura si se sirve recién hecho.
También se puede preparar una brandada, una crema emulsionada de bacalao con aceite, ajo y patata. Esta opción tiene un sabor más marcado y una textura más densa. La elegiría para servir los pimientos como tapa, mientras que la bechamel resulta más cómoda cuando se busca un plato completo.
Para añadir contraste, funcionan bien unas gambas picadas, espinacas salteadas o un poco de puerro. No incorporaría demasiados ingredientes a la vez. En mi experiencia, dos sabores complementarios dan mejor resultado que un relleno cargado que ya no permite reconocer el bacalao.
Si se prepara con antelación, se puede dejar la fuente montada en el frigorífico hasta 24 horas, siempre bien cubierta. Después conviene hornearla directamente, añadiendo unos 5 minutos al tiempo previsto. Para conservar sobras, las guardo refrigeradas y las consumo en un plazo de 2 días, recalentándolas hasta que el centro alcance al menos 70 ºC.
El detalle final que convierte una receta sencilla en un buen plato
Serviría dos o tres unidades por persona con la salsa alrededor, no completamente cubiertas. Una ensalada verde, unas patatas panaderas o un poco de arroz blanco completan la comida sin competir con el pescado.
La clave no está en complicar la elaboración, sino en respetar tres tiempos. El bacalao debe desalarse con calma, el relleno necesita enfriarse antes del montaje y el horneado ha de ser breve. Con esos cuidados, esta preparación ofrece un resultado casero, elegante y suficientemente práctico para repetirla durante todo el año.
